sábado, 25 de marzo de 2017

Cala Pregonda



Es una de las playas vírgenes más distintivas de Menorca y me atrevo a decir que de las más visitadas, aunque …puedo equivocarme.  De lo que sí estoy segura es de que se le hacen un gran número de fotos cada temporada. Con el mar en calma y vacía, como se ve en la foto, es una auténtica maravilla: la forma, el color del mar, su nitidez, … Eso era lo habitual, incluso en pleno verano, hace unos cuantos años cuando todavía no se había abierto el acceso. Ahora se puede llegar a pie unos 20 minutos desde playa Binimel.là, donde hay un aparcamiento.  Evidentemente como resultado de ofrecer un mejor acceso llega más gente, tanta que a los menorquines en plena temporada turística nos llega a parecer apabullante.  Lo cierto es que nos gusta compartir el encanto de esos pequeños rincones de nuestra naturaleza; pero, como es apenas un préstamo, pedimos respeto con el entorno: dejarlo tal como está, procurar no estropearlo, disfrutarlo con calma, y ¡cómo no!, …incluso mejor en silencio.

sábado, 18 de marzo de 2017

Barreras


Un elemento omnipresente del campo menorquín son las barreras. Se usan para cerrar parcelas agrícolas (“tanques” en menorquín), pero también cierran caminos rurales, entradas de vivienda, patios y últimamente se usan como decoración. Están hechas de acebuche (“ullastre”), un olivo silvestre que puebla el campo por doquier y que se reconoce fácilmente porque suele estar tumbado en la dirección contraria a la que recibe el viento dominante. Las barreras, que las hacen artesanos de utensilios agrícolas (“araders”) —de los que van quedando pocos—, suelen tener siete u ocho travesaños, que están cruzados por uno o dos en sentido transversal. La madera del acebuche es muy dura y resistente, lo cual suele alargar bastante la vida de las barreras. A modo de juego, te animo a que mientras vas en coche o bicicleta las vayas contando: me atrevo a pronosticar que por lo menos descubrirás un par por minuto.

sábado, 11 de marzo de 2017

Empieza el buen tiempo....



Está haciendo un tiempo primaveral y eso que todavía quedan unos diez días de invierno. Lo cierto es que con el buen tiempo llegan también las ganas de salir, lo que aquí en Menorca, tan campestre, quiere decir hacer excursiones. Se puede ir a la playa o, simplemente, ir por el campo. Hay montones de caminos que al final, pues sí, acaban en la costa porque la isla es pequeña. Lo que no tenemos son montañas, excepto Monte Toro que fuera de aquí no cualificaría como montaña porque tiene poco más de 350 m de altura. Pues eso, ya ha empezado la temporada de eventos deportivos y vale la pena averiguar sus fechas porque seguro que alguno se adapta al gusto de cada uno. Las carreras de varios tipos, por mar o por tierra, a pie, en bicicleta, a nado, a caballo, individuales, en pareja, en equipo,…se están convirtiendo en un referente de la isla.  Cualquiera es una manera fantástica de estar en forma y de recargar baterías, de disfrutar de Menorca en vivo y en directo. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Olas de 7 m

© Olas en Cala Tirant el 9 de diciembre
José Manuel de Vicente

Uf, ya ha pasado. Había hablado de viento, de días grises,…pero no sabía lo que nos esperaba. La semana pasada hemos tenido vientos huracanados de hasta 140 k/h, según algunos telediarios, y olas de hasta 8 m. Como solemos estar más acostumbrados a las imágenes veraniegas y apacibles del mediterráneo con un cielo azul brillante, las de estos días pasados nos parecen salidas de un libro de miedo. Y es que cuando el mar se enfada así da miedo. Los dos puertos comerciales, Mahón y Ciutadella, cerrados. El aeropuerto cerrado. Esas son las circunstancias, por suerte poco frecuentes, en que estar en una isla tiene auténticas consecuencias porque no te puedes escapar. El temporal no duró mucho. Queda el mar de fondo. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

El gris del mar enfurecido



© José Manuel de Vicente
El viento es parte inseparable de la vida en Menorca, por nuestra situación al norte del archipiélago, sin nada que se interponga entre nosotros y "lo demás", especialmente la costa del sur de Francia, de donde llega la tramontana. La tramontana es ese viento frío y rabioso que se acelera entre el macizo central francés y el lado norte de los Pirineos y sopla con todas sus ganas cuando llega aquí a veces sobrepasando los 100 km por hora, sobre todo en otoño o a finales de invierno. Sin protección, así estamos. Mallorca por lo menos tiene una cordillera que lo amortigua. Nosotros tenemos Monte Toro que como mucho contempla el espectáculo de cómo se ensaña el viento a su paso. Para muchos, las Baleares son sinónimo de sol. Cierto, el sol incluso en invierno tiene aquí un brillo espectacular. Pero, de tarde en tarde, las nubes se adueñan del escenario, el sol se esconde, llega el viento y todo se vuelve gris. Hay algo extrañamente atractivo en este color gris de otoño: el gris del cielo al atardecer, el del mar enfurecido por el viento, ...