domingo, 17 de febrero de 2013

Vivir en una isla pequeña

   © JM de Vicente

Menorca tiene casi 702 Km2 o 70 mil hectáreas; el 20% del tamaño de Mallorca y más o menos el    tamaño de Singapur. Evidentemente los menorquines estamos encantados de vivir aquí y casi no le vemos desventajas al que sea una isla pequeña,—digo casi, así que algún día tendré que explicarlo—. Pero para los que viven en la península, en tierra firme, y en particular en ciudades grandes, lo de vivir aquí se ve con cierta aprensión, tal vez porque no tenemos centros comerciales, porque la distancia de punta a punta sólo es de unos 45 Km. y por tanto correr no tiene mucho sentido, o porque no tenemos estación de tren, ni pistas de esquí, ni contaminación, o quien sabe porqué.

Una de las cosas más interesantes y sorprendentes de la experiencia de vivir en Menorca, sobre todo después de haber vivido fuera una época, es la de que el tiempo es como de chicle —se estira y se encoge a satisfacción. Los días son largos, cualquiera que sean las horas de luz, y dan para hacer muchas cosas, o por lo menos varias. Además el estrés, …casi no existe.